Muchas personas definen la soledad como una mota de polvo
flotando en algún lugar recóndito del universo. Imagino que eso tendría sentido
si el universo fuera infinito, pero no lo es. Más allá de lo finito, sólo hay
vacío. Creo que una mota de polvo flotando en el vacío, el vacío que delimita
el universo, es un concepto más acertado. Es decir, la mayoría de las personas
son asesinas. Han matado al niño que solían ser. En mi caso fue distinto.
Dedico mi vida entera a proteger a la niña que me dio la vida, pero gracias a
eso, ahora la niña está sola. ¿Qué pasará se abro el cristal, y la dejo salir?
De todas formas, no soy capaz de hacer eso. Sólo nos hemos tenido la una a la
otra durante las tempestades, durante la agónica calma. Miro mis manos, y más
allá de las ilógicas heridas, sólo veo extremidades inútiles. He estado tan
pendiente de esa niña, que ya ni siquiera soy un ser humano. Me he formado
sobre los cimientos de la soledad absoluta y la angustia más inhóspita, nadie
puede sobrevivir a eso. Nadie sobrevive a las felicidades racionadas. ¿Sabéis
que a las aves que crían para hacer almohadas de plumas, se las arrancan
mientras viven, y dejan que les vuelvan a crecer para luego repetir el proceso?
Así hasta que mueren. Que vi mi corazón como una joya, eso es cierto. Que si a
la joya le vas arrebatando sus coloridas piedras, poco a poco pierde su brillo,
también es cierto. ¿Quién me arrebató mi estrella? ¿Fue aquel de ojos teñidos?
¿Aquella de pasillos largos, y habitaciones en penumbra? ¿Fueron sólo las
polémicas circunstancias del año tan señalado por el pasado? ¿Fueron los
cervatillos que huyeron del peligro? ¿Tan peligrosa soy? ¿Algo malo?
Algo malo. Vamos a ser claros, no me siento sola. Lo estoy.
Es una realidad asquerosamente duradera, algo que ni siquiera puedo llamar
realidad. Nunca he vivido en la realidad. Nunca he sangrado, nunca he llorado
lágrimas. Al menos, yo no lo he hecho. El mundo está podrido. Las almas
estrelladas no tienen ninguna esperanza aquí. Por eso nos vamos, por eso nos
volvemos a dormir, para despertar de la pesadilla.
Estoy hecha de contradicciones posibles. Toda yo soy una
paradoja de tiempo. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? Son preguntas que nadie debería
permitirse. Pero yo las he preguntado al viento, demasiadas, demasiadas veces.
Ahora me acuerdo de todas las veces que me preguntabas por privado "Qué me pasaba", y yo no sabía dar respuesta con las palabras. Bien, en esta maravillosa entrada, tienes la respuesta ~
ResponderEliminarMe has hecho sentir mejor sin romper la coraza, ni tan siguiera rozarla.
Gracias, Ciwnis ♥