viernes, 8 de mayo de 2015

Muchas personas definen la soledad como una mota de polvo flotando en algún lugar recóndito del universo. Imagino que eso tendría sentido si el universo fuera infinito, pero no lo es. Más allá de lo finito, sólo hay vacío. Creo que una mota de polvo flotando en el vacío, el vacío que delimita el universo, es un concepto más acertado. Es decir, la mayoría de las personas son asesinas. Han matado al niño que solían ser. En mi caso fue distinto. Dedico mi vida entera a proteger a la niña que me dio la vida, pero gracias a eso, ahora la niña está sola. ¿Qué pasará se abro el cristal, y la dejo salir? De todas formas, no soy capaz de hacer eso. Sólo nos hemos tenido la una a la otra durante las tempestades, durante la agónica calma. Miro mis manos, y más allá de las ilógicas heridas, sólo veo extremidades inútiles. He estado tan pendiente de esa niña, que ya ni siquiera soy un ser humano. Me he formado sobre los cimientos de la soledad absoluta y la angustia más inhóspita, nadie puede sobrevivir a eso. Nadie sobrevive a las felicidades racionadas. ¿Sabéis que a las aves que crían para hacer almohadas de plumas, se las arrancan mientras viven, y dejan que les vuelvan a crecer para luego repetir el proceso? Así hasta que mueren. Que vi mi corazón como una joya, eso es cierto. Que si a la joya le vas arrebatando sus coloridas piedras, poco a poco pierde su brillo, también es cierto. ¿Quién me arrebató mi estrella? ¿Fue aquel de ojos teñidos? ¿Aquella de pasillos largos, y habitaciones en penumbra? ¿Fueron sólo las polémicas circunstancias del año tan señalado por el pasado? ¿Fueron los cervatillos que huyeron del peligro? ¿Tan peligrosa soy? ¿Algo malo?
Algo malo. Vamos a ser claros, no me siento sola. Lo estoy. Es una realidad asquerosamente duradera, algo que ni siquiera puedo llamar realidad. Nunca he vivido en la realidad. Nunca he sangrado, nunca he llorado lágrimas. Al menos, yo no lo he hecho. El mundo está podrido. Las almas estrelladas no tienen ninguna esperanza aquí. Por eso nos vamos, por eso nos volvemos a dormir, para despertar de la pesadilla.
Estoy hecha de contradicciones posibles. Toda yo soy una paradoja de tiempo. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? Son preguntas que nadie debería permitirse. Pero yo las he preguntado al viento, demasiadas, demasiadas veces. 

1 comentario:

  1. Ahora me acuerdo de todas las veces que me preguntabas por privado "Qué me pasaba", y yo no sabía dar respuesta con las palabras. Bien, en esta maravillosa entrada, tienes la respuesta ~
    Me has hecho sentir mejor sin romper la coraza, ni tan siguiera rozarla.
    Gracias, Ciwnis ♥

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